Menuda lotería
nos ha tocado con los 100.000 millones de euros para los bancos. Hay que ver.
La última noticia es que será el entrañable calvo del anuncio el que, con una
sonrisa de oreja a oreja, pasará a repartirlos por todas y cada una de las
sucursales bancarias de nuestro maravilloso país. A partir de aquí, los bancos
sanearán sus cuentas, volverán a dar crédito, la economía se reactivará, todos
seremos ricos y podremos compensar los recortes en educación estudiando en las
más prestigiosas universidades privadas, y ya nadie se acordará de aquel
malvado presidente del gobierno que nos
sumió en esta crisis. Así podría acabar “Blancanieves y los siete
enanitos” si los hermanos Grimm hubieran nacido en la Barcelona
tardofranquista. Pero parece que España
ya no cree en los cuentos de hadas, y aquí el tonto es ahora el que todavía no
se ha dado cuenta de que ser tonto ya no está de moda.