MADRID 2020 - ¿ACIERTO O FRACASO?




La celebración de unos Juegos Olímpicos es un escaparate mundial para la sede organizadora, una inmensa campaña publicitaria que proyecta la imagen de la ciudad. 


Por ello, muchas ciudades se lanzan a la carrera olímpica en busca de una oportunidad que les reporte esa fama y notoriedad mundial. Buscan recibir grandes beneficios en términos socioeconómicos y de liderazgo político. 

Pero no siempre es así. El impacto de los Juegos Olímpicos en las sedes organizadoras, sus costes y beneficios, es un tema de controversia y debate continuo. Aunque virtualmente parece imposible conocer el coste real de la celebración de unos Juegos, hay datos o variables que sirven para hacerse una idea de si unos Juegos han resultado rentables o no para la ciudad organizadora. 

Según El impacto de los Juegos en las sedes Olímpicas, del Director del Centro de Estudios Olímpicos en la Universidad de Nueva Gales del Sur Richard Cashman, el calado de unos Juegos en una sede varía durante cuatro periodos: 

- La candidatura. Para organizar unos Juegos Olímpicos, la ciudad debe desarrollar un plan que sea atractivo tanto para el COI como para la comunidad de acogida y de los grupos clave de interés en la ciudad anfitriona. 

- Los siete años para la organización de los Juegos. Es un período difícil para los organizadores, ya que deben enfrentarse con los diversos problemas que se han de superar en un corto período de tiempo. Algunos de los problemas son que no se pueden realizar todas las promesas. 

- La celebración de los Juegos. Si bien la puesta en escena de los Juegos es el momento en que hay un mayor impacto en una ciudad, es un período en el que los ciudadanos se sienten con menos carga asociada a ellos. Unos optan por permanecer en la ciudad, y pueden vivirlos asistiendo incluso a los eventos deportivos. Otros prefieren 'huir' ante el agobio que conlleva ser la sede. Si los Juegos tienen éxito, la gente de la ciudad anfitriona puede disfrutar de la diversión y la gloria del evento. Sin embargo, si hay problemas de transporte o de seguridad, este estado de ánimo positivo puede disiparse rápidamente. 

- Después de los Juegos. Históricamente, ha habido una atención inadecuada a la planificación para la etapa después de los Juegos y su legado. Uno de los aspectos más importantes es decidir qué se debe hacer con la infraestructura de los Juegos, sobre todo los nuevos espacios creados para la ocasión. Si las instalaciones no tienen un importante aprovechamiento, pueden convertirse en el blanco de las críticas. 

Grandes aciertos... y fracasos

El balance de la celebración de unos Juegos suele ser positivo. El tiempo ha demostrado que ha habido grandes aciertos en cuanto a reporte de beneficios en las ciudades sede de unos Juegos, pero también desastres que han lastrado la economía de la ciudad e, incluso, del país. 

En los últimos años, ejemplos de éxito son los Juegos de Barcelona '92 y Sidney '00. El modelo de Barcelona es el que más alegrías ha dado a una ciudad organizadora en los últimos años. La celebración de esos Juegos hace ahora 20 años se considera un ejemplo de rentabilización. El secreto del éxito está en su capacidad de estructurar la ciudad. Las inversiones olímpicas de Barcelona y su impacto socioeconómico no tienen comparación con ninguna otra ciudad organizadora de los Juegos. 
Años después, Pekín siguió (de lejos) este modelo, y Río '16 espera obtener los resultados de la ciudad española basándose, otra más, en el modelo catalán. El coste total de los Juegos de 1992 fue de 6.628 millones de euros, y su impacto económico fue de 19.678 millones. Barcelona dinamizó su turismo, remodeló su ciudad y tuvo un gran impacto internacional, a pesar de suponer un golpe importante para las arcas del Estado y la Comunidad de Cataluña. Por eso, Barcelona sigue siendo hoy en día el mejor ejemplo de renovación urbana y crecimiento turístico después de unos Juegos. 
En el otro lado de la moneda están los tres casos más claros de fracaso: Montreal '76, donde los Juegos resultaron ser un desastre financiero, Atlanta '96, donde hubo un atentado y Atenas '04, donde falló la organización y hubo mucha corrupción, antes y durante los juegos. 


¿Y Madrid? 

Madrid se lanzó hace ya algunos años a la carrera olímpica. Descartada para organizar los Juegos de 2012 y 2016, actualmente es una de las tres candidatas para organizar los del año 2020. La cuarta candidatura madrileña a unos Juegos llega en plena crisis económica, centenares de casos de corrupción y sin consenso político. Por ello, esta candidatura ha prometido que no gastará ni un euro en nuevas infraestructuras hasta que el Comité Olímpico Internacional decida al ganador. 
Con estos juegos, la marca Madrid y España se proyectarían en todo el mundo, impulsándolas, ya que actualmente la marca Madrid está bastante debilitada. Además, se incrementarían el consumo, el número de turistas y el capital extranjero para crear empleo, que es lo más importante. Lamentablemente, la crisis influye negativamente, el Ayuntamiento de Madrid es el más endeudado de España. La inversión no debe hacerse solo para los 15 días de los Juegos, después hay que saber reutilizar todo perfectamente. 

Madrid y sus dirigentes deben, una vez conocido el resultado favorable a la ciudad, empezar a trabajar con empeño, eficiencia y transparencia.






Datos resumen 20minutos.es
DESTACAMOS:
http://www.lavanguardia.com/deportes/otros/20130907/54381151390/madrid-2020-descartada-primera-votacion-sede-olimpica.html

2 Responses so far.

  1. ¡Madrid no merecía los Juegos! ¡que bien que no se los dieron! :D

  2. McLero says:

    No hay que ser tan drástico, pero cada uno tiene su opinión.

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